jueves, 10 de noviembre de 2011

Vive rápido, muere joven


Hace 43 años atrás en Cholón, desapareció de manera inesperada, un joven periodista argentino que cubría la guerra de Vietnam


Ignacio Ezcurra nació en San Isidro en 1939. Su carrera periodística comenzó en el diario La Nación en la sección de avisos clasificados pero nunca se conformó y siguió avanzando en la profesión que tanto le gustaba.

Ezcurra realizó diferentes viajes desde Perú, Bolivia, Brasil y Estados unidos. Recorrió cada uno de ellos con total dedicación, un curioso que nunca se saciaba. Dejó como testimonio sus relatos que se reavivan en las páginas del libro “Hasta Vietnam”, una recopilación de Sara Gallardo en su memoria.

“Podría pensarse que la crónica periodística es de vida efímera, que casi nace muerta. Salvo en casos como éste, donde el cronista se vuelca entero en sus palabras”, afirmó Luisa Valenzuela sobre la primera edición del libro.

Ignacio era un “soldado de la verdad que murió por una causa por lo menos tan importante como cualquier guerra”, así lo describió Malcolm Browne, corresponsal del New York Times. Un final heroico y a la vez triste para el joven de 28 años que con su calidez y coraje supo enfrentar las muertes y desgracias de una guerra. Ignacio murió buscando la libertad que sólo se encuentra en la verdad.

Aquellos que lo conocieron siempre destacan lo mismo: su sonrisa. Era de esas personas que se hacen querer, con la gracia y la bondad ante todo.

Este viajero incansable también tomaba sus propias fotografías con mucho entusiasmo: él era capaz de reflejar en su lente la guerra desde adentro.

El espíritu de este mártir del periodismo sigue asombrando hasta la actualidad. La valentía de perseguir una noticia, la pasión de aquel que ama lo que hace, sin medir las consecuencias. Ignacio no conoció a sus hijos como le hubiera gustado hacerlo, y tal vez no terminó su vida como lo hubiera desead, pero podemos afirmar que no vivió en vano, porque su forma de ser marcó a muchas personas como profesional y amigo. Ignacio ha dejado un ejemplo, lleno de esperanzas e ideales. Vivió rápido y murió joven pero aún sigue entre nosotros.